Historias, polémicas y tragedias del K2: de misioneros a científicos, los primeros exploradores de la 'Montaña Salvaje'

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Historias, polémicas y tragedias del K2: de misioneros a científicos, los primeros exploradores de la 'Montaña Salvaje'

En una serie de capítulos que empezamos este jueves, repasaremos los pasajes de la apasionante historia de alpinismo del K2, la segunda montaña más alta del mundo (8.611 m) que se encuentra en el Karakorum, en la frontera entre Pakistán, la zona de Cachemira administrada por los pakistaníes, y China.

El K2, denominado como la «Montana Salvaje», es una de las pirámides de hielo, roca y nieve más bonitas del mundo y, con su prominencia de 4.012 metros, es sin duda uno de los «ochomiles» más difíciles de ascender. Esconde historias bellas, aventuras emocionantes, pero también tragedias conmovedoras y grandes polémicas. En esta entrega contaremos el camino de los primeros exploradores extranjeros que llegaron a la zona del K2.

Los pioneros occidentales en el Karakorum

El Karakorum es una de las grandes cordilleras de Asia con una longitud de más de 500 kilómetros. De los catorce «ochomiles» del mundo, cinco se encuentran en esta cordillera, entre ellos, el K2, conocido también por el nombre de Chogori.

Los primeros occidentales en acercarse al Karakorum fueron misioneros. El padre Ippolito Desideri da Pistoia cruzó el paso de Zoji-la junto con otro fraile a mediados de mayo de 1715 y ascendió al valle del Indo hasta Leh, la ciudad principal de la cordillera de Ladakh. A finales de agosto del mismo año, los dos misioneros partieron a lo largo de la meseta tibetana hacia Lhasa, «la ciudad prohibida». En una carta, el padre Desidero hablaba de una cadena de montañas llamada Karakorum en el camino entre Yarkand y Ladakh. Fue un contacto breve y pasadizo con la cordillera y pasaron decenas de años hasta que los primeros exploradores entraran en el Karakorum.

El glaciar Baltoro

Dentro del Kakarorum, el K2 forma parte de la subcordillera Baltoro Muztagh que se encuentra al norte y al este del enorme glaciar de Baltoro. El nombre «Baltoro» es probablemente de origen tibetano y significa «ofreciendo fertilidad». La fertilidad hace referencia al agua abundante que sale del glaciar. «Muztagh» también tiene un significado y viene a decir «montañas heladas y nevadas».

Los primeros topógrafos y exploradores

En el verano de 1838, el geólogo, paleontólogo y botanista escocés Hugh Falconer visitó esta región. Acompañado de Rajah Ahmud Shah, fue el primer explorador extranjero que haya llegado a la parte baja del glaciar de Baltoro donde los habitantes de la región a veces llevaban a pastar el ganado.

En el verano de 1856, el explorador alemán Adolf von Schlagintweit también viajó al Baltoro, llegando incluso hasta el paso de Muztagh. En el mismo año, un grupo de topógrafos liderados por el británico Thomas George Montgomerie localizó una serie de picos escarpados en el corazón de Karakorum y los denominó con la letra K (haciendo referencia al Karakorum), seguida por un número. De ahí viene la denominación de picos como K1, K2, K3, etc. El segundo pico en la lista fue el K2, alias Chogori. Uno de los miembros de este proyecto topográfico fue Henry Haversham Godwin Austen, quien unos años más tarde, en 1886, volvió al Karakorum y se acercó más al K2. Godwin Austen después preparó el primer mapa sinóptico, resumiendo las condiciones atmosféricas de la zona y cómo acceder al K2.

En 1887, el explorador británico Francis Edward Younghusband recorrió la cadena del Karakorum cruzando el paso de Muztagh de norte a sur. Younghusband fue el primer extranjero en observar el K2 desde el norte. En 1890, el explorador italiano Roberto Lerco consiguió llegar a las laderas más bajas del K2, y dos años más tarde, el político y montañero William Martin Conway hizo un viaje exploratorio al pico.

Después, había que esperar doce años hasta que en 1902 la primera expedición de escaladores se dirigiera a la montaña salvaje para intentar ascenderla, y así empezó la apasionante historia de montañismo en el Chogori.

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