Atletas olímpicos chinos reciben más de 2.000 uniformes fabricados en la región envuelta en la polémica por presuntos trabajos forzosos

Atletas olímpicos chinos reciben más de 2.000 uniformes fabricados en la región envuelta en la polémica por presuntos trabajos forzosos

Los trajes de esquí, guantes, gorros y protectores para oídos fueron elaborados con algodón y con pelo de camello provenientes de Xinjiang.

Los atletas chinos que participarán en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno recibieron a principios de este mes más de 2.000 juegos de uniformes fabricados en Xinjiang, la región autónoma situada en el oeste del país donde presuntamente se llevan a cabo trabajos forzosos. 

De acuerdo a medios locales, los conjuntos, que incluyen trajes de esquí, guantes, gorros y protectores para oídos, fueron elaborados con algodón y con pelo de camello provenientes de la zona. La presentación de los uniformes corrió a cargo de una empresa textil con sede en el condado de Habahe, en el norte de Xinjiang.

«Hemos ensamblado los mejores diseños, las mejores tecnologías externas e internas y las mejores materias primas en Xinjiang», afirmó Li Haihong, gerente general de la compañía.

Por su parte, el subdirector del Centro de Gestión de Deportes de Invierno de la Administración General de Deportes del Estado, Jiang Shicai, calificó la fabricación de los uniformes como un reconocimiento a la «tecnología de procesamiento de productos» de la región, agregando que se considera como «la contribución de Xinjiang a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022″, que se celebrarán en la capital china entre el 4 y el 20 de febrero.

Sin embargo la región se convirtió en foco de atención cuando China fue acusada de violar los derechos humanos de minorías étnicas y religiosas, en especial de los uigures, un grupo predominantemente musulmán de Xinjiang, y someterlas a trabajos forzosos y otros maltratos.

El mes pasado, EE.UU. anunció que no enviaría «ninguna representación diplomática u oficial» al evento deportivo, un boicot al que se unieron Australia, Reino Unido, Canadá y Japón. Asimismo, el presidente estadounidense, Joe Biden, promulgó una ley que prohíbe la importación de artículos fabricados en Xinjiang por el supuesto uso del trabajo forzado, acusación continuamente negada por Pekín. 

Por su parte, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, aseguró que quienes apoyaron el boicot «pagaran un precio» por sus «actos equivocados», al tiempo que recordó que «los deportes no tienen nada que ver con la política. De acuerdo con Pekín, sus políticas están destinadas a combatir el extremismo y no a perpetrar un «genocidio» u obligar a la población a realizar trabajos forzados.

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